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Importancia histórica y vigencia del pensamiento de Raúl Prebisch | Raúl Prebisch y los desafíos del Siglo XXI

“Prebisch inventó la Amércia Latina”

CELSO FURTADO

"Ese Prebisch controvertido […] le enseñó una cosa al mundo en desarrollo y a América Latina: pensar con cabeza propia”

OCTAVIO RODRÍGUEZ

 

Raúl Prebisch fue un pensador original, un gran “herético” que cuestionó frontalmente algunas de las ideas económicas dominantes en su época, en especial las referidas al papel del comercio internacional en el desarrollo de los países periféricos de la economía mundial y a las estrategias que estos debían seguir para desarrollarse.

Defendió la tesis de que los países latinoamericanos tenían que fortalecer sus Estados nacionales para que estos desempeñaran un papel activo en la promoción de la transformación productiva, la integración regional abierta y la superación de un conjunto de barreras estructurales al crecimiento.

Las bases de su análisis mantienen plena vigencia, ya que América Latina y el Caribe siguen enfrentando el imperativo de fortalecer sus Estados y su potencial de acción, de profundizar radicalmente su proceso de integración regional abierta, de aumentar sus capacidades de innovación y de transformación productiva, de generar empleos de alta calidad y de reducir sus aún inaceptables niveles de desigualdad.

 


 

Raúl Prebisch fue un pensador original, que cuestionó frontalmente las ideas económicas dominantes en su época sobre el papel del comercio internacional en el desarrollo de los países periféricos de la economía mundial y las estrategias que estos debían seguir para lograrlo. Una característica central de la trayectoria de Prebisch fue su apego a la realidad histórica en la que vivía, su voluntad de transformarla y su capacidad para renovar sus ideas a la luz de su experiencia y de los cambios contemporáneos. Difícilmente pudiera verse en él a un dogmático.

A continuación se reseñan algunas de sus principales ideas.

Inserción internacional, asimetría y algunas de sus consecuencias

El sistema mundial estaba integrado por países con diversas estructuras productivas, con distintas capacidades para promover el cambio tecnológico y con diferentes estructuras sociales, condicionantes de las formas en que se distribuyen los frutos del progreso técnico. Los países industrializados se especializaban en la producción de bienes con una alta elasticidad-ingreso de la demanda, presentaban un proceso de progreso técnico rápido y relativamente homogéneo y contaban con estructuras sociales y económicas que aseguraban que el producto de ese progreso técnico fuera apropiado principalmente por las empresas, los obreros y el Estado.

La idea clásica de que los aumentos de productividad se expresaban en precios cada vez más bajos de los bienes industriales no siempre se cumplía. Por el contrario, los países de la periferia de la economía mundial, especializados en la producción de materias primas y alimentos, contaban con sectores exportadores dinámicos, pero insertos en una sociedad con escasa productividad y abundancia de mano de obra muy poco calificada, en condiciones de vida cercanas al nivel de subsistencia. El escaso progreso técnico de la periferia no impregnaba al conjunto de la sociedad y, en términos internacionales, los aumentos de la productividad sí se manifestaban en un descenso relativo de los precios de los bienes primarios.

Esta tendencia era reforzada por la baja elasticidad-ingreso de la demanda de los bienes primarios, que también enfrentaban la competencia de productos sintéticos y artificiales y, por ende, recibían menos estímulo para que se expandiera la producción y se aumentara la productividad.

Papel del Estado

El mensaje central, entonces, era que los países de la periferia debían promover cambios radicales de su estructura productiva, con vistas a reorientarla hacia bienes que mostraran una mayor expansión de la demanda y ofrecieran mejores posibilidades de cambio tecnológico. Ese proceso no se produciría espontáneamente, sino que el Estado tendría que actuar con firmeza para fomentar la industrialización.

Ciclos económicos

Prebisch detectó tempranamente el potente impacto que ejercían los ciclos económicos en la vida económica y propuso ideas fundamentales sobre la forma en que esos ciclos generaban efectos diferentes en el centro y en la periferia. Esto también llevaba a pensar que las medidas anticíclicas adoptadas por el centro y por la periferia no deberían ser necesariamente las mismas. Su visión del deterioro de los términos de intercambio se articuló estrechamente con el análisis de los ciclos económicos.

Industrialización e integración regional

El incipiente proceso de industrialización emprendido por los países latinoamericanos enfrentó rápidamente la limitación de la considerable estrechez de los mercados nacionales, lo que hacía necesario ampliarlos mediante un proceso de integración económica regional que abriera las puertas a una mayor especialización y a una profundización de los procesos de industrialización en procura de producir bienes con mayor contenido tecnológico. A su vez, el Mercado Común Latinoamericano –por el que luchó en la misma época en que se gestaba el Mercado Común Europeo–, no debía ser concebido como un fin en sí mismo, sino como una vía de acceso al mercado mundial.

Debilidades estructurales, institucionales y sociales del proceso de desarrollo

Las dificultades que enfrentaron los diversos esfuerzos por promover el cambio estructural y la integración latinoamericana llevaron a Prebisch y a la CEPAL a dedicar mayor atención a los obstáculos internos que entorpecían el proceso de desarrollo. Fue así que en sus preocupaciones empezaron a ocupar un lugar central los problemas relativos a las debilidades del Estado, las estructuras y desigualdades sociales, la concentración de la propiedad, las pautas de consumo de las elites, la educación, la urbanización, el funcionamiento de los mercados de trabajo y de bienes, además de un conjunto de temas conexos, lo que convirtió a la CEPAL en un centro de reflexión y de análisis profundos y diversos, al mismo nivel que sus pares más importantes de la época.

Prebisch en el siglo XXI

El mundo experimentó muchas transformaciones durante la vida de Prebisch y después de su partida. Sin embargo, las bases de sus análisis mantienen plena vigencia. La realidad actual sigue mostrando marcadas jerarquías y muy diversas capacidades para promover el cambio tecnológico. Las relaciones internacionales continúan presentando un conjunto de asimetrías de poder y serios desajustes que provocan fuertes fluctuaciones, las que afectan a las economías de distintas maneras. América Latina aún enfrenta el problema de la debilidad de sus Estados nacionales, aunque en épocas recientes es mucho lo que se ha avanzado al respecto. Lo mismo puede decirse en cuanto a integración regional: América Latina está todavía muy lejos de desplegar su pleno potencial de integración y ha sido difícil encontrar los liderazgos que permitan avanzar en este plano. El desafío del cambio tecnológico y la transformación profunda de las estructuras productivas está más vigente que nunca, en un contexto en que las señales de los mercados internacionales favorecen un proceso de reprimarización que, si bien ofrece oportunidades, también conlleva retos. Por otra parte, en materia de generación de empleo de calidad y transformación de los mercados de trabajo con una creciente equidad, la tarea por delante es realmente enorme.

No se encontrarán todas las respuestas en Prebisch, pero sería un gran error no buscar en sus estudios y en su espíritu una fuente de inspiración para profundizar el análisis crítico y la discusión de políticas para transformar la realidad actual de la región.

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Este material ha sido elaborado con la ayuda financiera de IDRC. Su contenido es responsabilidad exclusiva de la CEPAL y en ningún caso se debe considerar que refleja la opinión oficial de IDRC.

 

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