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Heterogeneidad estructural

Mediante la teoría estructuralista del desarrollo, se ha intentado explicar el motivo por el cual ciertas regiones se mantienen rezagadas desde el punto de vista de sus ingresos por habitante y por qué ese rezago va acompañado de una marcada desigualdad distributiva, tanto dentro de la región rezagada como de los países. En el manifiesto fundacional de la CEPAL (1949), Prebisch elige la difusión “lenta y desigual” del progreso técnico a escala internacional como punto de partida para explicar el origen de las diferencias en el grado de desarrollo de los países. A partir del movimiento desigual de la tecnología emergen dos estructuras polares, el centro y la periferia, que se perpetúan de manera endógena en el tiempo. 

La dinámica asimétrica de la innovación y la generación de empleos entre el centro y la periferia, y dentro de la estructura periférica, es la clave para entender la persistencia de la heterogeneidad y de la extrema desigualdad que singulariza a la región.

En clara oposición a los supuestos de la teoría del crecimiento dominante hasta mediados de los años ochenta, en la teoría estructuralista del desarrollo el progreso técnico no se consideraba un bien libre ni mucho menos exógeno. La interacción entre el centro y la periferia reproduce las asimetrías tecnológicas y de ingresos en el tiempo, con especificidades propias de cada período histórico. Para ello concurren diversos mecanismos acumulativos en el proceso de aprendizaje y construcción de capacidades. Si el proceso de desarrollo se deja librado a sus propias fuerzas, es muy probable que las economías periféricas no consigan salir de una trampa de bajo crecimiento y bajo aprendizaje, a no ser durante períodos de buena suerte en la llamada lotería de bienes básicos (commodity lottery). Esta trampa reproduce patrones de empleo y distribución regresivos, asociados a una baja participación de las actividades intensivas en tecnología. 

La reproducción de las asimetrías centro-periferia se asocia también a la evolución de variables que están más allá de lo tecnológico. Una rica tradición del pensamiento estructuralista se ha ocupado de las dinámicas sociales y políticas que afectan el ámbito institucional y los incentivos al aprendizaje y que refuerzan los mecanismos acumulativos del cambio técnico. No hay nada de inevitable o inmutable en el sendero de crecimiento de la periferia. Las políticas no son completamente endógenas de la estructura: hay trayectorias diversas que se van descubriendo y revelando a partir de decisiones estratégicas, que requieren de cierta creatividad e invención a cada momento. Hay estilos de desarrollo y la sociedad puede ejercer su capacidad de escoger entre futuros alternativos. Sin duda, en cada momento hay restricciones específicas, tanto en el plano tecnológico como en el de la estructura productiva y social. Las decisiones estratégicas son precisamente las que se toman con el objetivo de ir gradualmente superando las restricciones en el tiempo, en lugar de confirmarlas y reforzarlas.

Para entender correctamente las tensiones sociales que genera el subdesarrollo, así como los desafíos políticos que deben enfrentarse para su superación, es necesario entender cómo la dinámica de la estructura productiva y de la competencia internacional condiciona los agentes sociales y distribuye entre ellos costos y beneficios. El estructuralismo permanece como un marco analítico útil, tanto para comprender la dinámica macro y microeconómica del desarrollo como para pensar en las políticas de superación de la condición periférica.

 

TECNOLOGÍA, HETEROGENEIDAD Y CRECIMIENTO: UN CAJA DE HERRAMIENTAS ESTRUCTURALISTA

Mario Cimoli | Gabriel Porcile 

DDPE, CEPAL 

Introducción 

En este texto se presentan algunas ideas clave del estructuralismo latino-americano sobre la relación entre cambio tecnológico, heterogeneidad estructural y crecimiento económico. Una presentación más desarrollada, por medio de un conjunto muy acotado de ecuaciones y gráficos, se presenta en un texto más amplio. Sobre estos temas también pueden consultarse las obras ya clásicas de Rodríguez (1977, 1980, 2007) y Bielshowski (2009).

El artículo se organiza de la siguiente forma. La sección 1 discute los conceptos de sistema centro-periferia y heterogeneidad estructural, y define lo que Octavio Rodríguez llama la “condición periférica”. La sección 2 analiza la microeconomía evolucionista de la macro estructuralista, y se argumenta que la literatura evolucionista proporciona los instrumentos más adecuados para entender los factores que gobiernan la divergencia / convergencia tecnológica.

 

1. El Sistema Centro-Periferia y la Heterogeneidad 

a) El origen: la difusión lenta y desigual del progreso técnico 

Toda teoría elige un conjunto de variables relevantes y explicita cómo las mismas interactúan para generar los hechos estilizados (o regularidades empíricas) que pretende explicar. En el caso de la teoría estructuralista del desarrollo (TED) el desafío es explicar porqué ciertas regiones se mantienen rezagadas desde el punto de vista de sus ingresos por habitante y porqué ese rezago es acompañado por una marcada desigualdad distributiva, tanto al interior de la región rezagada como entre países. En el manifiesto fundacional de CEPAL, Prebisch (1949) elige la difusión “lenta y desigual” del progreso técnico en escala internacional como punto de partida para explicar el origen de las diferencias en el grado de desarrollo entre países. Es a partir del movimiento desigual de la tecnología que emergen dos estructuras polares, el centro y la periferia, que se perpetúan de manera endógena en el tiempo. 

Imagínese dos países o regiones que inicialmente no guardan entre sí diferencias significativas en cuanto a sus niveles tecnológicos y de ingreso. Son dos estructuras poco diversificadas en las que el progreso técnico es muy débil, y que se reproducen con ajustes pequeños a lo largo del tiempo. Por alguna razón, en un momento dado, en una de ellas (el centro) da comienzo un proceso intenso de cambios técnico y estructural, con la adopción de nuevas tecnologías, la implantación de nuevos sectores y la diversificación de la estructura económica, que se va tornando más densa, compleja y diversificada. Como resultado hay un aumento de la tasa de crecimiento de la productividad en el centro, asociada a la acumulación de capital, de conocimientos y a las complementariedades entre sectores. Si bien la dinámica del progreso técnico no es igual en todos los sectores y algunos de ellos logran aumentos de la productividad más altos que otros, el mismo tiende a difundirse hacia el conjunto del sistema. La estructura económica que surge de ese proceso es al mismo tiempo diversificada y homogénea: diversificada porque existe en ella un gran número de sectores y un alto grado de división del trabajo; y homogénea porque las diferencias de productividad entre sectores no son elevadas ni tienden a ampliarse en el tiempo.  

Obsérvese además que si bien Prebisch desarrolló sus ideas pensando en grupos de países, claramente las mismas pueden aplicarse para representar las disparidades del crecimiento regional dentro de un mismo país. Las ideas de Prebisch fueron desarrolladas a lo largo de distintas contribuciones, ver por ejemplo Prebisch (1949, 1955, 1963, 1976, 1981 y 1986). 

Pero no debe creerse que la visión cepalina del desarrollo coincida plenamente con la visión schumpeteriana, más allá de que en ambas el desarrollo sea impulsado por el cambio estructural y marcado por desequilibrios que redefinen la estructura productiva.  

La TED introduce una nueva dimensión en esta reflexión, a saber la posibilidad que el proceso de destrucción creadora ocurra de manera muy polarizada, concentrando sus efectos creadores sólo en partes localizadas del sistema. No hay un retorno al equilibrio en que todos se benefician de los aumentos de productividad generados por el progreso técnico, sino que el mismo se concentra en las economías líderes y en algunos agentes exportadores en la periferia. La absorción del progreso técnico (y el proceso de diversificación productiva que le está asociado) penetra algunas capas de su estructura y allí se detiene. Esta asimetría básica explica porqué la estructura que emerge en la periferia es heterogénea (fuertes diferencias de productividad al interior de la estructura productiva) y especializada (en pocos bienes de exportación de baja tecnología).  

 

b) La heterogeneidad estructural  

La heterogeneidad estructural que caracteriza a la periferia se define como una situación en la que existen amplias diferencias en los niveles de productividad del trabajo entre sectores de la economía y al interior de cada sector. Estas diferencias son lo suficientemente marcadas como para segmentar claramente el sistema productivo y el mercado de trabajo en capas diversas, en las que las condiciones tecnológicas y de remuneración son fuertemente asimétricas. En algunas versiones la idea de heterogeneidad se asociaba a la de dualismo, que distingue entre trabajadores ocupados en actividades de subsistencia (con productividad marginal cero o negativa) y trabajadores empleados en el sector moderno. Estos dos segmentos muestran niveles cualitativamente distintos de incorporación de capital al proceso productivo y por ende de productividad media del trabajo. Sin embargo, aún reconociendo el alto peso de los sectores de subsistencia en la periferia, se admite en general que la heterogeneidad es más que un fenómeno dual, abarcando diversas capas de productividad. Lo que distingue a la periferia de las economías del centro es que las diferencias de productividad entre las capas son mucho más elevadas. Más aún, las capas de muy baja productividad absorben parte substancial del empleo total en la periferia, reflejando la modernización parcial e imperfecta de su sistema productivo.  

Las razones que explican por qué el progreso técnico no se difunde en la periferia con igual intensidad que en el centro son sin duda una parte central de la TED (Una discusión muy rica sobre el papel de dualidad en el proceso de desarrollo se encuentra en Ros (2002). Sobre heterogeneidad estructural ver Pinto (1976) y Sunkel (1978). En CEPAL (2010, cap. 3) se ofrecen evidencias acerca de la existencia de diferencias mucho más marcadas en la productividad del trabajo, entre sectores y firmas, en la periferia que en el centro). 

Las asimetrías de productividad entre sectores son el resultado natural de que en algunos de ellos la innovación es más rápida que en otros, y de que las firmas tienen diversa capacidad de innovar y absorber tecnología. La diferencia entre centro y periferia reside en la magnitud de estas asimetrías, no en la existencia de las mismas, y en la concentración del empleo en actividades de menor productividad. 

 

c) Principales puntos de la TED sobre tecnología y heterogeneidad 

(i) Se parte de la base que hay una difusión desigual del progreso técnico a escala mundial. El progreso técnico penetra de forma más profunda y uniforme en el centro que en la periferia.

(ii) La penetración del progreso técnico está asociada a una transformación estructural en la que nuevos sectores se implantan y el sistema productivo se torna más complejo y diversificado, incluyendo de forma creciente los intensivos en tecnología.

(iii) Como el progreso técnico sólo se difunde localizadamente en la periferia su estructura productiva es truncada, con un menor número de sectores modernos, que no consiguen absorber toda la oferta de trabajo disponible. 

(iv) Los diferenciales de productividad son más intensos entre los sectores modernos en la periferia que en el centro. Hay además un gran desnivel de productividad entre los modernos y el de subsistencia en la periferia. 

(v) Como la periferia mantiene parte importante de su empleo en niveles de subsistencia, ello deprime sus niveles medios de ingreso en comparación con los del centro. Inversamente, en el centro no se observa un sector de subsistencia significativo.

(vi) Los puntos (i) a (iii) explican el carácter especializado de la estructura de la periferia frente al diversificado del centro, mientras que los puntos (iii) a (v) ayudan a entender por qué la heterogeneidad es propia de la condición periférica. Centro y periferia no son compartimientos aislados, sino que interactúan en el tiempo. Esta interacción contribuye a definir la intensidad del aprendizaje tecnológico, así como los patrones de especialización y crecimiento de largo plazo en los dos polos del sistema. En otras palabras, las estructuras del centro y la periferia emergen y se reproducen a través de su dinámica conjunta, que requiere ser explicada. Ello conduce a una pregunta clave: ¿En qué medida tal dinámica podría contribuir a que las diferencias de ingresos por habitante se redujeran en el tiempo (convergencia de ingresos)? ¿En qué medida la misma podría favorecer una difusión más rápida y uniforme del progreso técnico hacia la periferia, acortando la brecha tecnológica con el centro (convergencia con la frontera tecnológica o catching up)? Si así fuera, la periferia dejaría de ser especializada y heterogénea para volverse diversificada y homogénea con el tiempo, y habría un proceso de convergencia (de estructuras, tecnología e ingresos) con el centro.

La condición periférica sería solamente un estado de transición, como de alguna forma está implícito en el concepto de convergencia usado en la teoría convencional. La literatura empírica sugiere que dicha convergencia no ocurre, por lo menos no a partir del funcionamiento espontáneo de las fuerzas del mercado. Si se deja el sistema librado a sus propias fuerzas, la tendencia predominante será la divergencia. Las razones que la explican, en la perspectiva estructuralista, son discutidas a continuación. 

 

 

2. La microeconomía evolucionista: los fundamentos del aprendizaje y del catching up  

¿Por qué el progreso técnico no se difunde en la periferia como en el centro? Entender la dinámica asimétrica de la innovación y generación de empleos entre centro y periferia, y al interior de la estructura periférica, es la clave para entender la persistencia de la heterogeneidad y de la extremada desigualdad que singulariza la región. Esta sección discute qué fuerzas acentúan o diluyen la polarización. Para ello es necesario entender mejor la microeconomía del progreso técnico y los mecanismos de retroalimentación entre lo micro y lo macro. En este punto la microeconomía evolucionista (de inspiración schumpeteriana) es un importante auxilio y un complemento natural a la macro estructuralista-keynesiana que presentamos hasta el momento. 

En clara oposición a los supuestos de la teoría del crecimiento dominante hasta mediados de los ochenta, en la TED el progreso técnico no era un bien libre, y mucho menos exógeno – dado por “Dios y los ingenieros”, según la conocida frase de Joan Robinson. En buena medida la TED (junto con otras escuelas heterodoxas) anticipó muchas de las conclusiones que la llamada teoría del crecimiento endógeno neoclásica sólo obtendría décadas más tarde. Sin duda, la comprensión que se tenía de la dinámica del progreso técnico en los cincuenta y comienzos de los sesenta era muy limitada. En particular, no existía una teoría microeconómica del aprendizaje y la innovación que Prebisch y los autores cepalinos pudieran usar para fundamentar de forma rigurosa el comportamiento de la macro de largo plazo. Pero eso cambió desde finales de los setenta con las teorías evolucionistas del cambio técnico (ver Dosi, 1988; Cimoli y Dosi, 1995; Cimoli, Dosi, Nelson, Stiglitz, 2008).  

En gran medida, los trabajos originales de CEPAL imaginaban que la industrialización bastaría para inducir la absorción de tecnología y el cierre de la brecha15. Junto con la protección a la industria se estaría protegiendo el proceso de aprendizaje. Pero esta percepción se mostró insuficiente para entender el catching up tecnológico. Desde finales de los setenta la literatura evolucionista fue identificando algunas características del proceso de aprendizaje en los casos de éxito en acortar la distancia tecnológica entre países periféricos y centrales (CEPAL, 2007). Resumidamente:  

a) El aprendizaje es localizado y las firmas aprenden en el entorno de las competencias y capacidades tecnológicas existentes.

b) El aprendizaje muestra un fuerte componente tácito, de forma que en muchos casos la tecnología no puede ser copiada o transferida de forma codificada (como manuales o instrucciones), sino que la experiencia en la producción es crucial.

c) El progreso técnico muestra fuertes elementos de dependencia de la trayectoria (path-dependency), lo que implica que la sombra del pasado se proyecta en la evolución futura de las capacidades. La visión de Steindl según la cual el progreso técnico acompaña “como una sombra” a la acumulación de capital, podría describir de forma aproximada la idea cepalina sobre la relación entre industria y tecnología. En su último libro, Prebisch (1981, p.57) destaca también el papel de lo que se llamaría el capital humano, que sería complementario al capital físico: “(L)a productividad depende de la acumulación en capital físico así como en formación humana. En el capital físico se concretan las innovaciones técnicas que redundan en mayor productividad y en superior calidad y eficacia de los bienes; en tanto que el mismo progreso técnico exige una formación cada vez mayor y más compleja de las calificaciones de la fuerza de trabajo, sin la cual se malograría en parte el crecimiento de la productividad que acompaña al capital físico”. 

d) Las aspectos anteriores sugieren que los procesos de innovación y difusión de tecnología deben verse como fuertemente ligados, ya que no hay difusión sin el esfuerzo de las firmas imitadoras por adaptar y mejorar la tecnología extranjera a la luz de las condiciones específicas de sus mercados y capacidades. De hecho, la difusión viene acompañada por una secuencia de innovaciones menores. Y si bien cada una de ellas tiene un impacto individual muy pequeño, a lo largo de varios años generan aumentos significativos de productividad y competitividad internacional. Los casos exitosos de catching up se caracterizan, precisamente, por ese esfuerzo continuado en el que la tecnología extranjera se usa como una base para el aprendizaje local, y no como un substituto. 

e) Hay elementos de retornos crecientes muy marcados en el aprendizaje, que explican fenómenos de acumulación de capacidades, por un lado, y de rezago creciente, por otro. Las firmas que innovan en un cierto período son las que tienen más probabilidad de innovar en el período siguiente. Los retornos crecientes se asocian a distintos tipos de complementariedades entre activos productivos y tecnológicos, y a varias formas de sinergia a nivel meso y macroeconómico. Estas sinergias pueden generar generan ciclos virtuosos de aprendizaje, inversión y crecimiento. 

f) El argumento anterior extiende así la llamada Ley de Kaldor-Verdoor -según la cual los aumentos de producción inducen aumentos de productividad – para abarcar la influencia de una amplia gama de procesos de aprendizaje. Dichos procesos fueron identificados y analizados por la 

literatura neoschumpeteriana y entre ellos se destacan no sólo el learning by doing, sino también el learning by using, learning by interacting, y learning by exporting, entre otros. 

g) En función del patrón de especialización periférica, el crecimiento de esta región es tendencialmente más bajo y además fluctúa más que en el centro (Bértola y Ocampo 2012), debido a la restricción externa, al comportamiento de los términos de intercambio, y a la combinación de las variables anteriores con los avatares del flujo de capitales externos y del endeudamiento (Kregel, 2009). Los ciclos de liquidez internacional generan ondas de expansión y contracción reforzadas por el comportamiento del tipo de cambio, y por políticas monetaria y fiscal pro-cíclicas (Ocampo et al, 2009). Todo ello eleva la incertidumbre, deprime la inversión en el largo plazo y también deprime el aprendizaje. Se genera así no sólo una trampa de bajo crecimiento sino también una trampa de aprendizaje, en que los retornos crecientes alimentan el círculo vicioso del rezago, tanto tecnológico como productivo.

h) El progreso técnico no se distribuye uniformemente en todos los sectores: algunos de ellos tiene tasas de innovación y efectos sobre la difusión mucho más fuertes que otros. Hay una clara relación entre el esfuerzo agregado de I+D en una economía y el peso que en ella tienen los sectores intensivos en tecnología, como la electro-electrónica, la farmacéutica, la aeroespacial o partes de la metal-mecánica. Como ya la observara Pavitt (1984) en su clásica clasificación de los sectores industriales, algunos de ellos son productores de innovaciones, mientras que otros simplemente las adquieren de los primeros. En todos los sectores hay potencial para aprendizaje, pero la magnitud de ese potencial difiere marcadamente.

i) El progreso técnico emerge de un proceso de interacción, de prueba y error y de intercambio de informaciones del que participa un conjunto amplio y heterogéneo de agentes, muchas veces con objetivos diferentes, reglas y estructuras organizacionales muy diversas (por ejemplo, firmas, universidades y centros de investigación). La existencia de un marco institucional adecuado, formal o informal, que coordine la interacción de esos agentes e induzca comportamientos cooperativos a favor de la innovación y la difusión, es clave para determinar la intensidad del progreso técnico. 

j) No hay una trayectoria predeterminada para el progreso técnico: su propio carácter tácito, idiosincrático, específico a una cierta realidad, hace que distintas trayectorias y bifurcaciones sean posibles. Más aún, el diseño institucional y de políticas industrial y tecnológica (incluyendo la política de educación) puede afectar fuertemente su rumbo, de tal forma que hay espacios para que la sociedad tome decisiones estratégicas acerca de cuáles son los senderos deseables. 

k) Cada sendero tecnológico implica a la vez una cierta trayectoria de cambio estructural y, por lo tanto, de evolución del empleo y la distribución. Algunos senderos serán más favorables que otros a la reducción de la heterogeneidad, y el camino a seguir no es predeterminado ni inevitable, sino el fruto de decisiones que se reflejan en las instituciones y las políticas. La posibilidad de senderos alternativos de desarrollo tiene una larga tradición en el pensamiento cepalino, como propuesto por Pinto (1970) por medio del concepto de estilos de desarrollo – una herramienta analítica poco usada pero que tiene el poder de iluminar los camino alternativos a que se hace referencia en (j).

El conjunto de factores anteriores define la tasa de innovación y difusión a escala internacional, y la de cada país específicamente, a partir de las características de sus estructuras productivas y de sus configuraciones institucionales. Dichos factores son los que en última instancia están por detrás de la acumulación de capacidades tecnológicas a lo largo del tiempo. Diversos autores (Freeman, 1987; Nelson, 1993; Metcalfe, 2001) acuñaron el término Sistema Nacional de Innovación para referirse a las distintas formas en que el marco institucional (incluyendo las políticas tecnológica e industrial, y la política macroeconómica) y la estructura productiva se combinan en cada país para definir la intensidad y dirección de la innovación (Lall, 1997; Patel y Pavitt, 1998; UNIDO, 2010). La diversidad de combinaciones posibles es parte importante de los distintos estilos de desarrollo que se observan en cada país y en cada período histórico. 

La discusión anterior permite mirar hacia el supply side y la microeconomía de una forma muy distinta a la convencional. El progreso técnico no se refleja en cambios de funciones de producción bien definidas, sino en trayectorias de aprendizaje que se materializan en la acumulación de capacidades tecnológica. En particular, el papel de las políticas públicas no es lograr mayor flexibilidad en los mercados o la neutralidad de estímulos, sino en construir instituciones que posibiliten mecanismos estables de coordinación de largo plazo entre los distintos agentes que actúan en la innovación y difusión de tecnología. Estas instituciones complementan el sistema de precios, en algunos casos, y en otros generan las distorsiones necesarias para escapar de situaciones de dependencia de la trayectoria y hacer posible grados crecientes de especialización intra-industrial.  

 

 

Comentarios finales

La teoría estructuralista del desarrollo busca identificar las razones por las cuales las desigualdades en productividad, crecimiento e ingresos por habitante se mantienen o amplían a lo largo del tiempo, tanto en la economía internacional como al interior de las economías rezagadas. Esta teoría sugiere que dichas tendencias devienen de las estructuras productivas del centro y la periferia. En efecto, el progreso técnico penetra de forma asimétrica, generando una estructura diversificada y homogénea en el centro, y especializada y heterogénea en la periferia. 

La interacción entre centro y periferia reproduce las asimetrías tecnológicas y de ingresos en el tiempo, con especificidades propias a cada período histórico. Para ello concurren diversos mecanismos acumulativos en el proceso de aprendizaje y construcción de capacidades, como los estudiados por la teoría evolucionista. Si el proceso de desarrollo se libra a sus propias fuerzas, es muy probable que las economías periféricas no consigan salir de una trampa de bajo crecimiento y de bajo aprendizaje (a no ser durante períodos de buena suerte en la commodity lottery). Esta trampa reproduce patrones de empleo y distribución regresivos, asociados a una baja participación de las actividades intensivas en tecnología. 

Pero la reproducción de las asimetrías centro-periferia se asocia también la evolución de variables que están más allá de lo tecnológico. Una rica tradición en el pensamiento estructuralista se ha ocupado las dinámicas sociales y políticas que afectan el ambiente institucional y los incentivos al aprendizaje, y que refuerzan los mecanismos acumulativos del cambio técnico. Si bien la dinámica social no es abordada en este trabajo, debe resaltarse que no hay nada de inevitable o inmutable en el sendero de crecimiento de la periferia. Las políticas no son completamente endógenas a la estructura. Más que por un juego de ajedrez en el que cada pieza sólo puede ejecutar movimientos rígidamente predeterminados, la idea de desarrollo se representa mejor por la imagen de Borges del jardín de los senderos que se bifurcan – hay trayectorias diversas que se van descubriendo y revelando a partir de decisiones estratégicas, que requieren de cierta creatividad e invención a cada momento. Es necesario recuperar la percepción de que hay estilos de desarrollo y que la sociedad puede ejercer su capacidad de escoger entre futuros alternativos. Sin duda, en cada momento hay restricciones específicas, tanto en el plano tecnológico como el de la estructura productiva y social. Decisiones estratégicas son precisamente las que se toman con el objetivo de ir gradualmente desplazando las restricciones en el tiempo, en lugar de confirmarlas y reforzarlas.

Vale la pena destacar que para entender correctamente las tensiones sociales que genera el subdesarrollo, así como los desafíos políticos que deben enfrentarse para su superación, es necesario entender cómo la dinámica de la estructura productiva y de la competencia internacional condiciona los agentes sociales y distribuye entre ellos costos y beneficios. El mundo subyacente a los conflictos y opciones de política es un mundo de cambio estructural, asimetrías y procesos endógenos de divergencia, como los describe el estructuralismo. Es por ello que esta corriente de pensamiento permanece como un marco analítico útil tanto para entender la dinámica macro y micro del esarrollo, como para pensar en las políticas de superación de la condición periférica. 

 

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